AMOR A LA MALA VIDA: Ser emprendedor en México

Toluca, Mexico.

El  empresario en México es considerado un ser poderoso y abusivo, que explota a sus empleados y defrauda al gobierno, al empresario le sobran recursos mal habidos, por lo que siempre ha de pagar más que los demás, tener menor credibilidad que los demás, atender por sí mismo de todas sus necesidades. Ser empresario en México pareciera ser una traición a la Patria. Pero ¿de dónde surgen los empresarios y cuál es su papel en la comunidad?.

 

“Muchos anhelos de justicia han pintado a los pobres como asalariados oprimidos por empresarios desalmados. Son más bien empresarios oprimidos por asalariados bien intencionados (la burocracia gubernamental) que no saben verlos ni apoyarlos como empresarios.”

Gabriel Zaid, ensayista y poeta mexicano

 

Emprender una empresa en cualquier parte del mundo es una audacia. Alejarse de la seguridad de un salario, para entrar en la desafiante incertidumbre de la competencia, sin seguros ni garantías de ninguna especie. Poniendo el patrimonio, todo el tiempo, sin experiencia previa, sin conocimiento cierto, en soledad, parece una locura; pero es vital para la comunidad y la mayoría de las sociedades desarrolladas lo reconocen y apoyan.

 

Distingo dos tipos de empresarios, los herederos y los emprendedores. El empresario heredero no ha creado nada, simplemente administra el negocio preexistente, explota la formula creada por sus ancestros o proveedores. El empresario heredero juega un riesgo mínimo al administrar una idea probada y funcional, con una infraestructura preestablecida, a la que debe sostener y desarrollar en lo posible. A este grupo pertenecen también las franquicias, las distribuciones y representaciones. Este tipo de empresario ya cuenta con un gran capital, que le permite adquirir el emprendimiento de otros para seguir explotándolo.

Por otra parte el empresario emprendedor es el creador de un producto o servicio inédito, no cuenta con un respaldo de la funcionalidad de su idea, asume riesgos enormes en total incertidumbre. Eventualmente el empresario emprendedor exitoso consolidará su empresa, pudiendo finalmente venderla o heredarla después de infinidad de contratiempos superados.

Todos los empresarios contribuyen a la prosperidad, pero los costos y riesgos son desproporcionados a las contribuciones, no es aceptable tratar a los emprendedores con la misma medida que se mide a los herederos. Si bien el sostenimiento del estatus quo depende principalmente de las empresas consolidadas, la evolución y por tanto los avances, provienen de la iniciativa de los emprendedores. La importancia del emprendimiento es tal, que la supervivencia humana depende de los empresarios, pues son el mecanismo social de adaptación a un entorno dinámico y demandante.

No obstante lo anterior, el empresario en México es un paria, con menos derechos y mayores obligaciones que el resto de la población, es el objetivo favorito de la delincuencia vulgar y oficial. El empresario en México enfrenta una competencia desleal, plagada de privilegios producto de la corrupción del sistema formal y la indignante impunidad de quienes trabajan en la clandestinidad.

Ahora es abiertamente despreciado por un gobierno que lo señala reiteradamente como enemigo “del pueblo”, a la vez que lo hace víctima del terrorismo y la explotación fiscal. ¿Entonces qué motiva a los mexicanos al emprendimiento?

Muchos son los factores psicológicos, económicos y sociales que motivan el emprendimiento. La necesidad de sostenerse o ascender en un ambiente competitivo, la aspiración de moverse en la escala social, la sola realización de una idea con posibilidades de éxito que permita al individuo sobresalir de la masa o materializar sus teorías y autorealizarse. El hecho es que ante la imponente adversidad aún persiste el espíritu emprendedor, que no mide las probabilidades y lo arriesga todo.

El emprendimiento no sólo se expresa en el ámbito económico, hay emprendimiento social, emprendimiento académico y el científico es el emprendedor por excelencia. El emprendedor está en todos los estratos sociales y hay un enorme capital de emprendimiento entre los menos afortunados, quienes con poco que perder  y necesidades apremiantes suelen tomar los riesgos extremos del emprendimiento. Pero el emprendedor pobre es ignorado y claramente desmotivado por el gobierno, que se empeña en aplicar políticas laborales y fiscales cual si se tratara de delincuentes de cuello blanco, lanzándolos a la jungla de la informalidad que los hace aún más vulnerables y destruye la capacidad nacional de contar con un sistema socioeconómico próspero y funcional con autonomía de las inversiones extranjeras.

El emprendimiento debiera ser estudiado por el gobierno, brazo administrativo de la comunidad, para ser apoyado en sus esfuerzos, disminuir sus riesgos, aligerar sus cargas, y de este modo procurar los beneficios de una comunidad adaptable y progresista, capaz de enfrentar los retos ambientales y sociales de nuestros tiempos, en vez de fustigarlos desde una posición ideológica ignorante y estéril, que está hundiendo a México en el rezago y la miseria.

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1 thought on “AMOR A LA MALA VIDA: Ser emprendedor en México

  1. Que atinado y oportuno artículo para los tiempos que estamos viviendo. Si nuestros gobiernos en Latinoamérica entendieran este concepto, se darían cuenta que su mejor inversión es apoyar el emprendimiento para convertirlo en pilar del desarrollo y de una mejor distribución de la riqueza, materializando así la tesis que tanto usan en sus discursos demagógicos. Todos somos necesarios en la economía; los herederos, los emprendedores, los asalariados, los grandes inversionistas, los burócratas. Ojalá se entienda que la función del estado es lograr equilibrio entre las partes en pro del desarrollo, no imponer políticas y medidas que golpean a unos a favor de otros. No importa de que lado estés, si de los golpeados o de los favorecidos, tarde o temprano, las consecuencias las pagamos todos.

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