Con pobreza, no hay desarrollo humano

CDMX, México. Nuestro planeta requiere desde hace ya varios años un cambio que atienda la pobreza, la equidad de género, los derecho humanos, la desigualdad social y, el respeto a nuestro planeta.

En 2015, se acordó la Agenda 2030, acuerdo internacional de líderes mundiales en el seno de las Naciones Unidas que fijaron en 5 ejes generales de trabajo para la transformación: personas, planeta, prosperidad, paz y alianza. Para ello se propusieron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. El primero de ellos: FIN DE LA POBREZA.

Para el 2015, había 736 millones de personas pobres en el mundo de acuerdo para el año 2019 había mil 300 millones de personas pobres en múltiples dimensiones de acuerdo con el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), en su índice de Pobreza Multidimensional 2019.

De acuerdo con la CEPAL (Comisión Económica para América Latina de la ONU) pasaremos de 185.5 millones de pobres en 2019 a 230.9 millones en 2020, esto significa que habrá 46 millones más de pobres en la región.

El empobrecimiento o el mantenimiento de la pobreza en América Latina genera crisis sociales, crisis de violencia y exclusión que terminan por romper los tejidos sociales, alejándonos de sociedades de paz y de respeto.

A nivel mundial los gobiernos han aumentado el gasto público en un 3.7% promedio con respecto a su Producto Interno Bruto. El dinero se ha empleado en diversas áreas como: equipo y contratación médicos, aligerar cargas fiscales, créditos, inversión a proyectos de amplio espectro de desarrollo, ayudas directas a la población más vulnerable, subvenciones directas a agricultores y pequeños comercios, por citar algunos.

En América Latina el gasto ha aumentado en 2.4 % lo que revela que la región está por debajo del promedio mundial.

Por citar algunos ejemplos relevantes: mientras que Japón ha gastado/invertido el 21% con respecto a su PIB, Chile 15%, Perú 11%, Colombia 8%; hay países de la región que apenas rozan un 1%.

Es notorio que algunos países todavía no cuentan con una estrategia clara de cómo, con qué y de qué manera intentarán frenar, en la medida de lo posible, el empobrecimiento de sus poblaciones y, el tiempo sigue corriendo. No podrán decir que no sabían, porque estudios, diagnósticos y alertas han habido y, de sobra.

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