DONALD TRUMP: ¿LEY O JUSTICIA?

Talavera de la Reina, Toledo-España.

El pasado 13 de febrero, en el Senado de los Estados Unidos, se votaba  el segundo  de los Impeachment sobre Donald Trump, ex-presidente de los USA, con el veredicto de “no culpable”.

Ayer, día 15 de febrero, la Audiencia Provincial de Madrid ha dictado sentencia en el Juicio seguido contra  Cristina  Cifuentes, ex-presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, con el veredicto de “no culpable”.

Aunque la distancia entre Washintong  y Madrid es mucha, y aunque la relevancia  política y social entre Donald Trump y Cristina Cifuentes también lo es, la incongruencia de los veredictos es muy similar y puede, o mejor debe, llevarnos a una importante reflexión sobre la justicia de las leyes en general y de más de una en particular.

No se trata de cuestionar ni la legalidad de los veredictos, ni la legitimidad de las Leyes aprobadas reglamentariamente, ni las derivadas de otra índole, en estos y otros procedimientos.

Se trata simplemente de poder entender qué está pasando cuando, en un caso, alguien como Mitch McConnell, líder de la minoría republicana en el senado, manifiesta públicamente: “fue un vergonzoso incumplimiento de su deber”no hay duda de que el presidente es práctica y moralmente responsable de los acontecimientos y acto seguido vota en contra de la condena a quien considera responsable de los actos que concluyeron con el asalto al Capitolio el pasado 6 de enero y que  nadie duda de calificar como actos delictivos.

O de  poder entender, como si  un tribunal reconoce en su sentencia las irregularidades en los estudios de posgrado de Cifuentes: “En cuanto al desarrollo de su actividad como alumna, ha revelado un conjunto de incongruencias relevantes e incompatibles con la actuación regular de un estudiante de posgrado, para seguir manifestando que “el máster estuvo plagado de irregularidades“, y como se modificaron asignaturas en las que aparecía como “no presentada” y con estos cambios, “pasó  tener un notable en ambas asignaturas” y acto seguido absuelve a la beneficiaria de las irregularidades y condenar a quién las realizaron en su favor; considerando todos estos actos como una acción delictiva.

A cualquier persona ajena al mundo de los procesos judiciales e incluso, a muchos de los que habitualmente nos movemos en estas actividades, nos resulta de una absoluta incongruencia escuchar los argumentos  que acabo de señalar y el resultado final de los procesos.

Esta dicotomía la reflejó con mucha claridad el gran jurista uruguayo Eduardo Juan Couture  Etcheverry, cuando recomendaba a los abogados. “tu deber es luchar por el derecho; pero el día en que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la JUSTICIA”.  Pues eso,  que como sabemos desde hace mucho, mucho tiempo, una cosa es la Ley y otra muy distinta, aunque se nos antoje muy parecida, la Justicia.

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