Fallecimientos por suicidio: hablan los supervivientes

Ourense-España.

El simple hecho de decirlo, ayuda a afrontarlo.

No lo digo yo, lo dicen las personas supervivientes del suicidio: padres, hijos, hermanos, parejas…

En un encuentro con asociaciones de supervivientes del suicidio constaté algo importante: cada vez hay más asociaciones. Y cada vez hay más porque son necesarias. Estas agrupaciones hablan de la muerte para hablar de la vida. Trabajan con la palabra, dándole todo su valor frente al tabú y al silencio. La ocultación que se hace sobre el tema tiene como consecuencia la falta de concienciación de que el suicidio es una cuestión de salud pública.

Las asociaciones son sabedoras del gran papel que les toca jugar. Quieren visibilizar el suicidio y que sea una muerte más. Como decía una madre superviviente del suicidio de su hija: “Somos personas normales”.

Hasta qué punto está interiorizado un terror invisible, para que una mujer oculte durante años que su marido se murió por suicidio. Pues sí, es una realidad. Y no hay recursos públicos que atiendan de forma específica a los familiares, a estos supervivientes.

Hablaron de los grupos de autoayuda, la necesidad de contactar con personas a las que les ha sucedido lo mismo, lugares donde sentirse validado y no cuestionado, donde trabajar por el buen recuerdo de la persona que ya no está. “Ayudar y compartir también es vida para nosotros”, verbalizaba una superviviente. En estos grupos se crea fácilmente una gran cohesión y empatía entre sus miembros. Como decía otro ponente: “Los grupos no son un lugar para lamentarse, sino un camino a la esperanza”.

Queda claro que hay que hablar y visibilizar. De hecho, cuando se organizan eventos como las carreras contra el suicidio, el teléfono contra el suicidio de la Asociación La Barandilla (España) no para de sonar, las llamadas se multiplican. Las personas tenemos necesidad de hablar.

Según la OMS, en el año 2019, se suicidaron más de 700.000 personas, lo que implica que una de cada 100 muertes fue debida a esta causa.

Ese mismo año, el suicidio se convertía por primera vez en la primera causa de muerte no natural entre los jóvenes de 15 a 29 años en España. Y en Mexico el suicidio es la tercera causa de muerte entre la población juvenil, sólo detrás de los homicidios y los accidentes de tráfico.

 

¿Hasta cuándo vamos a seguir mirando para otro lado?

Profesional independiente en el sector Atención a la salud mental. También psicóloga sanitaria.

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