La flauta mágica

Toluca, México. A pesar de la ignorancia y los profundos traumas que parecen dictar los proyectos de López Obrador, su agudo sentido para detectar el origen de las causas de la injusticia social otra vez acierta en el diagnóstico. Se necesitan nuevas medidas de evaluación socio-económicas.

Hasta ahora, la aplicación de indicadores de la prosperidad social se concentran en los aspectos económicos y estos en los indicadores de crecimiento, como si el crecimiento ilimitado fuera posible y claro que no lo es.

¿Cómo la medir prosperidad cuando se requiere decrecer para sobrevivir? ¿Cómo evaluar la economía cuando no es posible incrementar el consumo so pena de agotar los recursos que nos sostienen? ¿Cómo integrar los costos que la sociedad absorbe en contaminación, pérdida de biodiversidad y degradación ambiental en general, a la medición de las utilidades? ¿Cómo calcular la inequidad, la discriminación, la corrupción, la violencia, la arbitrariedad, el autoritarismo o sus contrapartes?

Sí, hay medidas para todo eso, ¿quién las usa? ¿Qué institución bancaria otorga financiamiento con base en estos indicadores? ¿Cuál bolsa de valores los utiliza para calificar las inversiones?¿Qué gobierno las cuida como cuidan del P.I.B. o de la inflación? ¿Qué empresa las incluye en sus reportes a la mesa directiva? ¿Qué directores las priorizan sobre las utilidades financieras?

Las virtudes del modelo capitalista son evidentes, han creado una máquina completamente automática para crear dinero (riqueza se le dice equivocadamente) con una eficiencia formidable,  domina la toma de decisiones casi en todos los aspectos de la vida moderna. Una máquina que ha logrado cierta prosperidad social, pero que ahora se enfrenta a las consecuencias de la depredación ambiental y a la inequidad en la distribución de la “riqueza” resultantes. Confunde el bienestar con una sola y burda medida, el dinero.

Se dice que las tecnologías “limpias” son caras, se buscan los mercados del hambre para ahorrar en mano de obra, se hacen trampas para que los vehículos cumplan la normatividad de emisiones, se cabildea para ajustar las reglamentaciones a lo “conveniente”. ¿Cuál es el resultado de estas patrañas? ¿Son malos los administradores? ¿Son malos los inversionistas? Evidentemente nuestros indicadores de beneficio son malos.

La flauta, el instrumento musical más antiguo, es tan simple que podría ser casualmente tocada por un burro, pero cuidado, porque con su magia embelesa e hipnotiza, quien la toca atrae la atención y arrastra consigo a los inocentes y pudiera llevarlos a un destino indeseado.

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