No me voy al médico, me voy al psicólogo

Madrid, España.

Como persona me da auténtica pena la información que estamos conociendo estos días sobre salud mental en España y en otras regiones, de manera general. Además, como psicóloga, ese sentimiento de pena se acentúa y se convierte en verdadera frustración, impotencia y desasosiego.

En un momento en el que la estabilidad emocional y psicológica de la población mundial, y en concreto, de la población española, es tan sumamente importante, los datos nos arrojan una cifra lamentable sobre nuestro sistema público nacional de salud en lo que a psicología se refiere. España está muy por debajo de la media europea, ya que solo cuenta con seis psicólogos clínicos por cada cien mil habitantes, mientras que en un Europa la cifra media asciende a dieciocho psicólogos clínicos por cada cien mil habitantes. Una cifra media europea, que, aun así, me sigue pareciendo ridícula.

Los trastornos depresivos y los trastornos de ansiedad son otra epidemia del Siglo XXI y parece que seguimos sin querer verlo. Se recetan por parte de los médicos de atención primaria millones de antidepresivos y ansiolíticos al año y la población se toma las pastillas sin conocimiento ni raciocinio, como si fueran vulgares caramelos para antes de dormir.

¿Quién cuida de nuestro bienestar psíquico y emocional? ¿Por qué es la psicología una de las profesiones peor tratadas en nuestro sistema nacional de salud pública? ¿No nos damos cuenta qué seis psicólogos por cada cien mil habitantes son insuficientes? ¿O no interesa darse cuenta? Necesitamos contratar más psicólogos. Necesitamos psicólogos dentro de la atención primaria, poder ser un recurso para la gente más vulnerable y para aquellas personas que no dispongan de los medios económicos suficientes para acudir a una consulta psicológica privada.

Tenemos que desterrar de una vez por todas ese maldito prejuicio de “al psicólogo solo van los que están locos” “yo no estoy loco, no necesito un psicólogo”. Dejemos ese tabú fuera de juego, normalicemos la necesidad de ayuda. Es un error seguir confundiendo al psicólogo como el médico de los locos, es un error olvidarse de la necesidad de una especialidad tan importante, significativa y necesaria en este momento tan crucial. Aceptemos la terapia como parte de nuestro día a día, de nuestro bienestar. Y si en algún momento te sientes deprimido/a o ansioso/a por tus circunstancias vitales, hazte un favor, no recurras a las pastillas como primera opción, son solo un parche que a largo plazo solo conseguirán empeorar tus problemas y acrecentar tus monstruos. Déjanos enseñarte las herramientas necesarias para afrontar los días duros y los momentos difíciles, queremos tener un hueco donde la población de verdad nos necesita: cerca, accesibles.

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