PEDIR PERDÓN

Talavera de la Reina, Toledo-España.

Se ha polemizado mucho últimamente sobre si España debería o no pedir perdón por la conquista y sobre ello se han hecho incluso chistes, algunos de mal gusto y otros con la sana intención de lavarle la cara al espolio y saqueo de que fueron objeto los pueblos precolombinos.

Yo escribí hace ya algún tiempo que “agua pasada no mueve molino”, pero eso no quiere decir que vaya a negar el legítimo derecho que tienen los pueblos indígenas a reivindicar su memoria, que es la que es, al margen de cualquier otra consideración.

Escuchamos también por estos días en el congreso del partido popular a alguno de sus siniestros magníficos decir con pompa y señorío que “él no va a pedir perdón por que España llevara a América la religión y la cultura” (buenos argumentos). Tampoco pedirá perdón por las mentiras de la guerra de Irak.

Por cierto que dirán dentro de quinientos años los iraquíes cuando les digan que tanto Europa como Estados Unidos fueron a su país con armas y bagajes a matar a diestro y siniestro en aras de la democracia, la libertad y el progreso.

“Yo no voy a pedir perdón”, lo dijo además con chulería, como sentando cátedra. Pero no es de extrañar porque ese complejo imperial que le pierde es el producto de una educación recibida en años de dictadura donde el pasado imperial parecía no haberse acabado todavía.

Yo sí os pido perdón, pueblos de América, y me avergüenzo enormemente de estos personajillos (el furercito, como le llamó Fidel) y entiendo perfectamente que nos lo reclamen.

Escuchemos las conclusiones a las que llegaba fray Bartolomé de las Casas, este español a más de fraile, que lo vivió y lo sufrió en persona:

– Todas las conquistas habían sido injustísimas realizadas por tiranos.

– Todos los reinos y señoríos de las Indias habían sido usurpados.

– La encomienda era una institución inicua y dañina por sí misma.

– Tanto los que daban las encomiendas como los que las recibían, pecaban mortalmente.

-El rey, para justificar aquellas conquistas y la imposición de estas encomiendas, no tenía más poder que para justificar las guerras y robos que hacen los turcos al pueblo cristiano.

-Todos los tesoros conseguidos en las Indias era el resultado del robo más desvergonzado.

-Si aquellos que han robado esos tesoros no los restituyen, no podrán salvarse.

-Los indios americanos tienen todo el derecho que les durará hasta el día del juicio a hacernos guerra justísima y raernos de la haz de la tierra.

(Esto en un documento remitido al consejo de Indias).

Como dije al principio, agua pasada no mueve molino, pero hay hechos que no pueden prescribir y de alguna forma exigen reparación aunque solo sea moralmente. Ya sé que no pedirán perdón, claro que no, como tampoco pedirán perdón por los muertos que aún duermen su sueño eterno por las cunetas de España. “Perdónales Señor”.

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