Taxi o VTC, la encrucijada

México. El Taxi inicia en Paris en 1640 mediante carruajes a tracción animal (caballos).

En 1904 comienza a circular el primer Taxi automóvil, equipados con taxímetro, conducidos por choferes uniformados, educados y atentos, trabajo digno y sustento de toda una familia.

De 1904 a la fecha se avanzó en la modernización de vehículos, y regulaciones laborales, fiscales, tarifas y zonas.

En Europa normas rígidas hacen un servicio seguro (en lo delictivo y vial), y confortable (choferes calificados, vehículos en buen estado de mantenimiento).

El Taxi convivió los últimos 50 años con la motorización de la sociedad (España 72 %), Mexico (43%) inducido por la “cultura de prosperidad”, en paralelo se desarrolla el Transporte Público, ambos aspectos llevan al Taxi a una demanda a la baja.

Se limita la emisión de licencias, provocando su compra-venta, alcanzando el valor de hasta 500mil Euros en España antes de la crisis de 2009, y actualmente hasta 250mil euros.

En 2015 llega el vehículo compartido mediante Plataformas Tecnológicas (conocidas como “VTC”), la autoridad otorga miles de permisos basados en vacíos legales.

En España conviven 13,000 permisos de VTC con 66,000 Licencias de Taxi, lo cual provoca competencia en cuanto a clientes y la compraventa de “licencias”: la “VTC” se venden hasta en 50mil euros.

En Mexico se transita de forma similar, aunque se aplica una regulación laxa y de escaso cumplimiento, con un servicio deficiente:  vehículos en mal estado, choferes sin registro ni certificación vial. No se limita la emisión de licencias, provoca sobreoferta, con escasa rentabilidad, y valor de venta cercano a cero.

En 2013 inicia en América Latina la operación de “VTC”, siendo mas eficientes y seguros que el Taxi tradicional, lo cual margina al Taxi a difícil supervivencia.

Igual que en 1904 los automóviles acabaron con los vehículos a tracción animal, los “VTC” parecen ser el cambio en curso y sin retorno, aunque resulta cuestionable su condición de oligopolio, “fiscalidad resbalosa”, tarifa sin regular, lo cual hace al chofer y cliente rehén de las mismas.

La regulación en exceso y laxa se topan en la encrucijada, en la cual la autoridad tendrá un papel fundamental para crear una transición de ambos modelos, con obligaciones fiscales, laborales y tarifas para un usuario que va hacia una de “Movilidad Colaborativa”, en detrimento del vehículo propio.

 

Taxi en España años 60. Foto cortesía de la familia Martín Urdiales.

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