UNA CRISIS DE LAS MANERAS DE GOBERNAR Y DIRIGIR: Gobernanza y dirección sin control

Madrid, España.

La incertidumbre y la falta de dominio de la situación que muestran los líderes y dirigentes, está haciendo patente de un modo dramático algo que se venía sospechando y comentando hace bastante tiempo:

  • No funcionan los actuales sistemas de dirección basados en el control desde arriba.
  • La mayoría de estos controles hoy son un teatro sin eficacia.
  • Y cuando se hace necesario cambiar son completamente inútiles cuando no contraproducentes.

Durante el siglo XX  nuestra sociedad ha vivido un desarrollo creciente de una “sociedad organizativa”- gradualmente, más ámbitos de la vida y de las necesidades han sido asumidos por organizaciones –, las organizaciones han ido cobrado más influencia en nuestra vida y la vida de organizaciones cada vez mayores y más complejas de dependiendo de un entorno cada vez más complejo y turbulento.

Mientras todo esto ha ido pasando, se ha construyendo un modelo normativo de las organizaciones, basado en ideas mecánicas. Las organizaciones, idealmente, deberían ser como relojes.

Y  al mismo tiempo, hemos entrado en la globalización, el poder está pasando de la riqueza al conocimiento, y se tiene la creencia que para mantener vivos y rentables los negocios de hace necesario cambiar/ innovar/aprender.

Desde la mitad del siglo veinte, al menos, se han venido sintiendo los síntomas de inadecuación de este modelo organizativo a las necesidades de la realidad. Todo ese período está cuajado de aparición de nuevas teorías para mejorar el funcionamiento de las organizaciones y de innumerables iniciativas por parte de las propias organizaciones para modificar sus estructuras y mejorar su funcionamiento.

Todos estos intentos de reforma se van demostrando como insuficientes porque lo que falla es el modelo de base: las organizaciones no deben ser como un reloj o una máquina y el diseño jerárquico funcional no es la mejor manera de conseguir eficacia y eficiencia.

Lo que ahora se ve con más claridad, a posteriori, es que deben emprenderse cambios más radicales, abandonando casi todas las ideas que hasta ahora se mantenían como que eran la clave de las organizaciones eficaces, derivadas de la ciencia clásica con base mecánica.

Hay que abandonar la idea de que la dirección se basa en el control, por la dirección basada en crear visiones compartidas de la realidad, acuerdo sobre objetivos a alcanzar y entrenamiento de las personas para que sean eficaces en la realización de las tareas que permiten que alcancen los objetivos.  

El control así se substituye con ventaja por la autoorganización.

La innovación está facilitada por moverse al borde del caos.

Y los cambios tienen lugar con más seguridad si tienen en cuenta el “efecto mariposa”- pequeños cambios puntuales que generan cambios importantes- y una gobernanza eficaz es capaz de diseñarlos en acuerdo con su entorno.

Todas estas ideas proceden de la aplicación de las ciencias de la complejidad – de aparición relativamente reciente – al mundo de las organizaciones y su gobierno/dirección.

 

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