Devuelvan lo urbano a la música

CDMX, Mexico.

Desde que empecé a tener gusto por la música, siempre he asumido que sus motivos o inspiración están en el amor, el desamor y la cotidianidad, y como parte de su ambientación, en muchos casos, está presente la ciudad.

Esa ambientación del paisaje urbano, con sus calles, sus edificios, sus actividades, sus personajes, es plasmada en las letras de las canciones, logrando que con los acordes musicales nos permita recrear las imágenes, las secuencias, como si se tratara de armar un videoclip, sin la necesidad de verlo – como hacía en mi época – a través de MTV.

En todos los géneros musicales, sin temor a equivocarme, se ha logrado evocar a lo urbano, ya sea como tema principal de las canciones o como fondo que describe los elementos que entornan la trama que sus autores han compuesto.

Desde los grandes clásicos de la música de antaño que oían mis padres, las canciones de siempre (diríamos otros), la música latina, la balada, el rock, el pop, en fin, tanto que he tenido la oportunidad de oír, siempre he percibido lo urbano explícita o tácitamente en las letras de las composiciones.

Son muchísimas las canciones que podría nombrar para demostrar cómo cada una de ellas permiten construir una imagen de ciudad al escucharlas. Sólo por citar algunas en los distintos géneros, se me vienen a la mente los clásicos de New York, New York, interpretada por Frank Sinatra o Liza Minnelli; mi viejo San Juan, todo un himno boricua (a mi padre le encantaba la versión de Javier Solís); Fiesta de Joan Manuel Serrat; las canciones de mi añorada Caracas, no sólo dedicadas a la ciudad, sino también a su cotidianidad, desde el eterno Canto a Caracas de Biilo Frómeta, hasta las famosas pop ochenteras como Canto al Ávila de Ilan Chester.

En la salsa, como no recordar a Pedro Navaja, con un episodio de una de las “miles de historias” que tiene NY, o San Juan sin ti, de Luis Enrique.

Cómo pasar por alto a Penny Lane de The Beatles, sobre la calle de Liverpool que describe su infancia. En la década de los setenta, una canción que siempre repito, Baker Street, de Gerry Rafferty, que te transporta a caminar en la famosa calle comercial londinense entre copas y cansado de lidiar con la ciudad, con ese solo de saxofón que inserta en un ambiente nocturno y agresivo de la urbe que pocas canciones me han logrado transmitir.

En el rock de mi época (80s), Ligths de Journey, reviviendo un atardecer en la bahía de San Francisco; o en el rock en español, la Gran Vía de Miguel Ríos; la Ciudad de la Furia de Soda Estéreo o Solos en América de Miguel Mateos, narrando su decepción ante la Guerra de Las Malvinas desde Buenos Aires.

Para no pecar por mi falta de conocimiento en la nueva música, le pedí a mi hija que por favor me hablara de la música urbana actual, y aún sigo esperando que me diga alguna canción. Por motivación propia identifiqué dos o tres, pero sinceramente no despertaron en mi ningún retrato urbano digno de referir.

Para colmo de mi poca adaptación a la música actual, me entero que el pasado 15 de marzo, Bad Bunny ganó el Grammy 2021, al Mejor Álbum de Pop Latino o Urbano por su disco “YHLQMDLG”. Por favor, ¿qué de urbano tiene esa música? Revisando en internet me sorprendió que el género de música urbana ha sido encasillado hacia los nuevos géneros de música latina.

Entiendo que es una expresión musical que en buena medida proviene de los suburbios y los desarrollos informales de nuestras ciudades latinoamericanas e irónicamente la han denominado como música urbana. Respeto, los nuevos géneros, pero por favor devuélvanle lo urbano a la música que realmente se lo merece.

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