LA DESTRUCCIÓN DE LA INICIATIVA PRIVADA

Toluca, Mexico.

Poner el dinero al mando de nuestra comunidad reproduce dinero con gran eficiencia, pero también naturalmente destruye la competencia, el empleo, el medio ambiente y la libertad.

“Existen dos clases de personas, esos que hacen el trabajo y aquellos que se llevan el crédito.”

Frase atribuida a Indira Gandhi, política hindú.

 

Uno de los clichés más exitosos del capitalismo es el de autonombrarse como sinónimo de libertad, argumentando que el libre mercado acarrea irremisiblemente el beneficio de los consumidores y la eficiencia productiva. Yo creo que es cierto que el libre mercado tiene esas ventajas, pero el capitalismo moderno está lejos de promoverlo.

Si bien bajo el capitalismo existe legalmente la oportunidad de iniciar libremente cualquier clase de actividad que respete el derecho de los demás, en la práctica el empoderamiento de los grandes capitales acapara las iniciativas de relevancia mediante el ejercicio de prácticas “gangsteriles” y destruye el bienestar, oculto tras el anonimato, garantizando un totalitarismo disfrazado de democracia que ostenta un poder de rango mundial.

 

  • EL OLIGOPOLIO DE LAS CORPORACIONES TRANSNACIONALES:

El poder económico supera al poder político destruyendo la posibilidad de control social sobre las actividades del capital, derivando en prácticas dañinas a la comunidad que se ejercen impunemente, a la vez que aseguran la persistencia del poder adquirido.

Aún en las democracias más avanzadas, el poder económico goza de gran influencia sobre las decisiones de gobierno, sea por la corrupción o por el chantaje. Financia campañas políticas de sus benefactores, ejerce presión sobre funcionarios y legisladores, manipula a la opinión pública mediante el control o renta de los medios de comunicación. De este modo crea estructuras de monopolización mediante legislaciones destructivas del desarrollo de la posible competencia, consigue el subsidio social de sus beneficios y protege el estatus quo ante amenazas de otros intereses económicos, políticos o sociales.

 

  • LA USURPACIÓN DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL:

Tratar la propiedad intelectual como una mercancía asegura el control del capital sobre cualquier creación que pudiera competir con quienes detentan el poder económico. La obstrucción de su desarrollo elevando el costo del registro y protección, facilita la detección oportuna de creaciones peligrosas y permite el seguimiento para acaparar iniciativas, antes de que adquieran la autonomía suficiente para sobrevivir a una competencia abierta y desleal. Por otra parte el poder económico y la manipulación del gobierno garantizan la incapacidad de creadores independientes para desarrollar sus creaciones fuera del cobijo de las corporaciones, en cuyo seno el innovador no es más que un empleado sin beneficio de sus creaciones.

 

  • EL ANONIMATO CAPITALISTA:

El círculo se cierra bajo el anonimato. El modelo de la sociedad anónima y el financiamiento bursátil, garantiza la disociación entre capitalistas y empresas, facilitando la administración sin escrúpulos de los negocios. El capital sólo se ocupa de los réditos, la empresa hace el trabajo sucio contaminando el ambiente, destruyendo la competencia, corrompiendo autoridades, explotando trabajadores y esclavizando consumidores. La obligación de ofrecer rendimientos sin miramientos fuerza a los administradores a cualquier clase de audacia, so pena de ser sustituidos por quienes sí lo hagan. En el reino del dinero no se reconoce ningún otro valor, a los patrocinadores no se les condena por este hecho, subsisten en el anonimato y la ignorancia, que a veces irónicamente los hace víctimas directas de las consecuencias de su deslinde.

Todo lo anterior conduce a la destrucción de la iniciativa privada. En una economía acaparada por los grandes corporativos, el empresario en ciernes es empleado de su competidor, no tiene capital ni tiempo para desarrollar sus creaciones, se enfrenta a estructuras legales y comerciales de acaparamiento, es víctima del sabotaje o la extorsión que lo despoja o le impide el acceso al mercado, a los proveedores y al capital. Es víctima de la dictadura del poder económico, al igual que la comunidad que se traga el cuento de que el capitalismo es libertad.

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