Mi mayor defecto

Merida, Yucatan.

Una vez me preguntaron en un foro: “¿Cuál es mi mayor defecto?” Pregunta que me hizo realmente reflexionar, y no porque no tenga uno. Al contrario, creo que tengo muchos, y escoger el adecuado para ese foro era el verdadero reto.

Y es bueno aclarar que hay diferencias entre errores, fracasos y defectos. De los cuales tengo un sombrero mágico, en el cual al meter la mano, saco varios. Así que me di a la tarea, en fracciones de segundo, de escoger el “defecto” que quizás genera el resto de las consecuencias.

Al darle la vuelta un par de segundos, me di cuenta de que mi defecto más grande es una competencia interna. Contra mí mismo o unos molinos de viento, de demostrarme cada día, que soy mejor que mi yo de ayer. ¿Por qué? No lo sé, pero parece ser que esa emoción, de perseguir mi propia cola, me genera una adrenalina sin sentido, que les puedo garantizar es la fuente de mi ansiedad que evita que me duerma algunas noches.

Ese sentimiento de no saciedad, y que no es bueno, me genera un efecto vacío de que nada es suficiente. A veces me cuento la historia de que nací para hacer más de lo que he logrado. Pero quiero clarificar algo, metas sí tengo, y las he cumplido, el problema es que vuelvo a subir las expectativas, y en muchos casos hasta cambio de juego para hacérmela más difícil. No tiene sentido. Pero quizás es ese miedo a la mediocridad.

Ahora, estarás leyendo esto y dirás que estoy algo loco, pero después de analizarlo quiero que pienses mis palabras un momento:

Todos competimos, aunque no nos demos cuenta. El problema son aquellos que compiten contra otros, la realidad es que cuando logras canalizar esa competencia eterna contra ti mismo, al menos ese defecto se vuelve una virtud. En lugar de ser una inseguridad, como muchos que se la pasan comparándose con otras personas, o peor aún, con el sentimiento de satisfacción de tener cosas materiales, se vuelve la competencia en una virtud. Así que de los males el menor.

Entonces, mi defecto es que “compito todos los días, para ser mejor que mi yo de ayer”.

¿Tú contra quién compites? Y si compites contra otros, te invito a que empieces a competir contra ti mismo, veamos a dónde llegas, con el mismo empuje competitivo y te sorprenderás.

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