TECNOLOGÍA SI, PERO…

Talavera de la Reina, Toledo-España.

Está claro que sería un absurdo renegar ahora de la tecnología; ni podemos ni debemos renunciar a los logros conseguidos.

Desde que el hombre aparece sobre la tierra, y no precisamente en el paraíso, ha ido elaborando técnicas para sobrevivir en un medio hostil y para poder alcanzar  un cierto grado de emancipación con respecto a la naturaleza. Se trataba de sobrevivir por encima de cualquier otra consideración.

Y así fuimos avanzando de invento en invento y cada nueva idea suponía una revolución: el vestido, el fuego, la rueda, los metales, la cerámica, las viviendas…Pero a medida que la tecnología avanza rompiendo barreras ya no se trata solo de la simple supervivencia, poco a poco como si fuera algo natural y consustancial al progreso, se fue gestando la división de la sociedad en clases sociales.

Mientras unos (los ricos) se apropian de los recursos tecnológicos, otros (los asalariados, los desfavorecidos) se ven en dificultades para asegurar su supervivencia. El desarrollo tecnológico también ha llevado a la creación de dos mundos bien diferenciados creando una profunda sima entre ellos: la civilización desarrollada y rica del norte y los pueblos expoliados y sometidos del hemisferio sur.

Mientras en el norte disponemos de todo un escaparate tecnológico: internet, teléfonos móviles, coches con los últimos avances, electrodomésticos inteligentes, televisores grandiosos, modas, cosméticos milagrosos, eventos deportivos y un sinfín de banalidades, en el apartado sur los niños se mueren de hambre, de HAMBRE; pero eso sí, que no vengan aquí con sus pateras a tocarnos los bemoles.

Pero tampoco en el norte es oro todo lo que reluce; la técnica como hemos dicho, está al servicio de aquellos que poseen los medios de producción y la utilizan para obtener beneficios con los que llenar los bolsillos de sus accionistas y testaferros; todo se mide en términos de rentabilidad.

No solo se producen bienes para satisfacer las necesidades básicas sino que se fabrican productos innecesarios con el único fin de que los consumidores pongan su dinero en la rueda neo liberal y consuman aunque no les haga falta manteniendo así su triste estatus de esclavo, moderno, eso sí, pero esclavo al fin.

Cabría decir que a medida que se ha ido incrementando la tecnología ha ido en paralelo la falta de libertad. Puede que al final la libertad acabe siendo un eufemismo. Decía Robert Walser: “Odio la libertad cuando me la tiran a la cara como se tira un hueso a un perro

Y acabo  con una reflexión de Herbert Marcuse: “Cuando los logros materiales e intelectuales de la humanidad parecen permitir la creación de un mundo libre, se produce en la cumbre de la civilización la más efectiva  subyugación y destrucción del hombre por el hombre”.

Y ahora las preguntas:¿Qué o quién nos salvará? ¿Será necesaria una revolución? En todo caso no sería una revolución contra la tecnología si no contra aquellos que la secuestran y la ponen a trabajar a su servicio.

 

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